Silvia, de como llegó a actriz porno
Aquella mañana mamá pasó a integrarse en nuestro grupito sexual. Tanto Harry como yo o Luz le hicimos pasar unas horas como en su vida había tenido. Nos entregó su cuerpo con total abandono de cualquiera de sus prejuicios o reservas. Ella también chupó nuestros coños y culos que después folló con sus propios puños sin tener en cuenta que eramos sus hijas, una de ellas menor de edad. Cuando llegó papá y ya habíamos abandonado la orgía, siguió en la cama destrozada con la disculpa de encontrarse con una gripe muy agresiva. Luz y yo habíamos ventilado la habitación, cambiado las sábanas y perfumado el ambiente para que papá no percibiese el sofocante olor a sexo que permanecía en el dormitorio.
Mamá durmió hasta las diez de la mañana en que Luz y yo la despertamos sorbiendo sus pezones y lamiendo su clítoris hasta proporcionarle el primer orgasmo del día. Cuando fuimos a buscar a Harry nos encontramos con que éste había llamado a tres amigos para ayudarle ya que reconoció que el día anterior le había dejado demasiado agotado para servir a tres hembras ninfómanas. En el propio salón de su casa iniciamos nuestra nueva orgía. Harry se encargó inicialmente, en lo que pudo, de mis carnes, mientras que uno de sus amigos servía a mi hermana y los otros dos volvían a dejar matada a mamá ensartando enormes vergas en su coño y culo.
Ella fue la primera en quedar fuera de combate y Luz y yo pudimos disfrutar de dos mangueras para cada una, aunque mamá siguió ayudándonos a ambas ocupándose de las partes de nuestros cuerpos que los sementales descuidaban. Así le tuve que agradecer que los largos dedos rematados en largas uñas pulcramente lacadas en rojo de sus grandes pero cuidadas y delicadas manos se ocupasen de introducirse en mi vagina y amasar mi clítoris, abandonados mientras Harry me sodomizaba azotando mis nalgas con sus manos y su amigo me follaba brutalmente la boca hasta el esófago estrujando mis senos y pellizcando mis pezones. También ayudó cariñosamente a Luz introduciéndole un consolador en el ano cuando el que la follaba por allí se dejo vaciar y quedó fuera del juego antes de que ella se corriese simultáneamente al ocupante de su vagina.
Antes de volver despedazada a la cama simulando su gripe antes de la llegada de papá, mamá nos confesó que había descubierto una nueva vida. Hasta entonces, en su matrimonio, al que se había mantenido fiel, solamente conseguía un orgasmo por mes si la cosa iba bien, había sido virgen del ano hasta el día anterior y, en los dos días transcurridos desde que descubrió nuestra relación con Harry había contado cuarenta y dos orgasmos. Lo cual la había convencido de que aquello no podía ser malo en ninguna manera.
Harry siguió follándonos a las tres todas las mañanas, ya que mamá simuló un despido en su trabajo, ayudándose frecuentemente de algunos de sus amigos, casi siempre nuevos para nosotras, pero poco nos importaba mientras tapasen nuestros insaciables agujeros.
Harry, que es sumamente honesto como todo buen gringo, nos informó una mañana que él no podía satisfacer a las tres todos los días porque se agotaba y que la gran mayoría de sus supuestos amigos eran gente desconocida a la que pagaba o, alternativamente, y con mayor frecuencia, cobraba por follarnos. Consecuentemente nos estaba prostituyendo sin nuestro consentimiento. Así pues había que adoptar una solución consensuada entre los cuatro para resolver el problema de nuestra ninfomanía.
Nos dejó claro que no le complacía prescindir de ninguna de las tres, ya que aunque yo era su preferida, los cuerpos rechontete de Luz y el maduro de Teresa le atraían enormemente como alternativa a un uso monótono del mío y que, puesto a ponerme cuernos cuando le apeteciesen otras carnes, prefería las de la familia cuyo abanico cubría holgadamente sus necesidades.
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